Mi Victoria

Sin darnos cuenta, sin pensarlo y sin siquiera planearlo podemos entrar en una guerra con nosotros mismos o con los demás.

Guerra que puede durar años e incluso toda nuestra vida.

En la pasada luna llena de Escorpio di por terminada una guerra, una venganza que inició sin que me diera cuenta y que me consumió durante mucho tiempo.

Cuando llegué a este planeta mis padres ya habían tenido que atravesar por la muerte de mi hermano, él y yo no estuvimos al tiempo en este planeta. Sin embargo ha estado presente en mi vida desde mi primera respiración, y sin proponérselo le puso una marca.

No puedo asegurar si esta guerra inició el día que mi hermano murió o el día que yo nací, da igual, el resultado es que uno de mis padres decidió iniciar una venganza en contra del universo, Dios, la vida o quien fuera que le hubiera "quitado" a su hijo. Esa vendetta terminó yendo en mi contra, bajo la premisa "Como yo no tuve lo que quería, ella tampoco va a tener lo que quiera."

Y así empezó este camino para mí. Sin yo proponérmelo y como fueron sucediendo los eventos, me vi involucrada en esa batalla y mi premisa para ir al campo de guerra fue "Como no me dan lo que necesito, no doy lo que quieren de mí."

Y en esta guerra-venganza tácita fui creciendo, y fueron pasando los años y la vida misma. Una guerra profundamente desgastante y anclada en mis profundidades, bien escondida y protegida para no ser descubierta.

Poco a poco empecé a recorrer el camino de la espiritualidad, la sanación, el conocimiento personal y todo lo que eso trae. Después de muchos años, técnicas, lágrimas, risas, procesos, personas, trabajo fui llegando a observar y poder entrar a entender este conflicto en el que estaba sumergida sin saberlo.

Poco a poco mis reflexiones, una película y una tarde de análisis me hicieron llegar al fondo del asunto. Al conocer "algo" de mi contraparte supe que la solución estaba en mí.

Así que con profunda determinación, certeza de que era lo mejor que podía hacer por mí y sin duda alguna, en una tarde de Luna Llena en Escorpio y de la manera más amorosa que encontré para mí, di por terminada esa venganza, esa guerra, ese conflicto. Decidí cerrar ese capítulo, esa puerta.

Hoy puedo darme todo lo que necesito y por lo tanto la premisa que sostenía mi participación no es válida, lo que quiere decir que no tengo nada que hacer en ese campo de batalla y mi retirada es mi victoria.