¿Meditar?

CONTEMPLACION

La primera vez que oí la palabra "meditación" fue hace mucho tiempo y me pareció algo extraño, ajeno a mí, difícil, una actividad sólo para algunos elegidos.

No sabía qué era, ni cómo se hacía, ni qué pasaba. Me preguntaron si meditaba, me limité a contestar que no, seguramente con algún gesto de extrañeza y ahí terminó ese episodio.

Años más tarde empecé a practicar Kundalini Yoga y me empecé a adentrar en la práctica del Yoga y por supuesto de la meditación. Me gustaba, mucho, pero me limitaba a hacerla en clase. Salía renovada y era un momento sagrado para mí. A medida que me iba sumergiendo en el Yoga, decidí hacer la formación de Instructor de Kundalini Yoga. Ahí sí que me metí en las profundidades de la meditación, hice cuarentenas, muchas meditaciones de diferentes estilos. Sin embargo seguía siendo una práctica de las clases y de mi formación.

En mi camino de búsqueda me encontré con los 5 Ritmos de Gabrielle Roth, una práctica muy hermosa, una meditación activa. Distinta a lo que había experimentado hasta ese momento. Ahí empece a entender que la meditación como muchas cosas en la vida tenía diferentes variantes, estilos, modalidades.

Aún seguía siendo algo que hacía a veces, en clase, de vez en cuando.

Al inicio de 2019, y dentro de un movimiento emocional muy fuerte que tuve, tenía la necesidad de sostenerme de algo fuerte, profundo, mágico, poderoso, que nada ni nadie pudiera derribarlo. De muchas voces había oido que la meditación diaria era lo mejor, era increíble, era una práctica muy poderosa. Había leído también algunas conclusiones de estudios científicos al respecto de los beneficios de la meditación. Pero seguía sin ser parte de mi cotidianidad.

En esos días me llegó un correo electrónico referente a una cuarentena de meditación A Grateful Heart, sin dudarlo lo supe: era lo que necesitaba en ese momento.

Con todo el compromiso posible conmigo misma hice la cuarentena. La sentí poderosa, hermosa, llena de amor, era una cuarentena de gratitud, no sólo me ayudó a salir de mi complicado momento emocional sino que generó dos hábitos maravillosos: agradecer y meditar.

Sentía cierto temor cuando la cuarentena iba llegando a su fin, no estaba segura de poder seguir con el hábito que estaba sosteniendo y me daba miedo recaer emocionalmente. Con un poco de angustia en mí y con la claridad de saber que había sido uno de mis salvavidas, tal vez el más importante, la cuarentena se acabó, y yo seguí con mi meditación. Inicialmente 11 minutos, hoy un tiempo más largo y con ganas de seguirlo aumentando.

Dejó de tener un componente de reto para pasar a ser totalmente un disfrute. Es ante todo un compromiso conmigo, que lo respeto sin excusas, un tiempo para mí que es sagrado.

Ha sido un camino increíble, sin duda es una bendición, para mí es la mejor manera de empezar el día. Me ha permitido llenar espacios dentro de mí que estaban vacíos, y al llenarlos han desaparecido temores y han llegado fortalezas, certezas. Es posible tener un estado de ánimo más estable, bailar y acomodarse mejor a las circunstancias del diario vivir. Tomar mejores decisiones, sin duda un sostén emocional y una manera de vivir.

Hoy vamos de la mano, y cuando aparezca un nuevo caos, volveré a pararme y sostenerme en mi yo interior, en mi compromiso conmigo, en mi práctica diaria de meditación.