Enseñanzas de la Joyería

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Llegué a la joyería por recomendación de mi astróloga hace más de cinco años. Me recomendó, en ese momento, hacer algo de manualidades, algo que tuviera relación con la zona Virgo de mi carta astral.

Recurrí a Google y así encontré a quien fuera a ser mi profesora: Vivi. Una mujer maravillosa, amorosa, dedicada, divertida, fuerte, creativa y muy paciente. Después de un par de conversaciones acordamos nuestro primer encuentro y clase.

Nunca había tenido contacto con ese mundo, más allá de los accesorios que yo podía usar. Todo absolutamente todo era nuevo para mí. Sin embargo Vivi me botó al agua de una, sin preliminares, sin agüero.

Me fui maravillando con todo lo que se puede hacer en este arte, fui aprendiendo y al mismo tiempo varias creencias que tenía sobre mí se fueron derrumbando.

Creía que yo no era buena para las manualidades, así había quedado convencida desde años atrás, era imposible sostener esa afirmación cuando clase tras clase iba haciendo piezas que me gustaban, que me parecían lindas y que empecé a utilizar.

Creía también que no era creativa, tampoco fue posible sostener esa creencia, combinaciones de colores, ideas y propuestas para nuevas piezas la fueron derrumbando.

Confianza, paciencia, disfrute, calma y posibilidad de errar y volver a empezar son claves en este arte. Así como es la vida misma, disfrutar el camino, el paso a paso, celebrar los bonitos logros y aprender de las derrotas.

Poco a poco fui haciendo piezas más complejas y que no había imaginado que podría lograr. Aprendizajes maravillosos y bellos resultados me han acompañado desde entonces.

Hoy solo puedo agradecer el camino que me llevó a este arte, todo lo que de él se ha derivado, todo lo que he aprendido, todo lo que he ganado.