El Laberinto de la Catedral de Chartres

LABERINTO DE CHARTRES

Ya no recuerdo cuándo fue la primera vez que oí hablar del laberinto de la Catedral de Chartres, en Francia.

Recuerdo que en el año 2000, un amigo de mi padre me llevó a la Catedral. En ese momento no tenía la conciencia ni el interés de hacer la visita. Los recuerdos están borrosos en mi memoria.

Años más tarde llegó a mí un libro maravilloso de Kathleen McGowan: La Fuente de los Milagros; libro que les recomiendo que puedan leer, estudiar, vivir y digerir. Y a partir de ese momento no solo me volví a conectar con este mágico lugar sino que me fasciné con él.

Hace poco tuve la fortuna de volver a Chartres y experimentar el laberinto en toda su profundidad e inmensidad. Estaba en Paris y me fui en tren a Chartres, con el objetivo principal de ir a caminar, experimentar y vivenciar la Catedral y particularmente el laberinto.

Después de un corto viaje, llegué llena de emoción, y al entrar y ver el laberinto despejado de sillas, la gente caminando y la entrada bellamente custodiada por un par de velas, solo pude llenarme de alegría, sentirme profundamente agradecida por poder estar ahí, por poder sentirlo y vivirlo.

Estaba muy emocionada y tras un respiro me dispuse a caminar por primera vez el laberinto. Lentamente y sintiéndome, fui avanzando, fui encontrándome con las demás personas que allí estaban experimentando conmigo. Ha sido una de las experiencias más emocionantes que he tenido. Muchas sensaciones, muchos tal vez recuerdos, mucho movimiento. Feliz, llena de amor, bendecida y agradecida de mi camino, mi vida, y todas las posibilidades que me ha ofrecido. Al llegar a los pétalos de la flor en el centro solo sentí un inmenso amor y así hice el camino de regreso.

Al salir eran tantas las cosas que me estaban pasando que sólo pude buscar una silla, sentarme y tratar de asimilar y procesar. Me tomé el tiempo que en ese momento creí necesario, un poco en estado de meditación - asimilación. Finalmente recorrí la catedral en su totalidad. En sí misma es una obra de arte, llena de símbolos, llena de magia.

Cuando estuve lista, y me sentí preparada me fui a tomar el tren de regreso a Paris. Llena de amor y de una experiencia mágica. Hoy todavía trato de asimilar e integrar todo lo que ese día viví.

A todos los que les interese y puedan ir a Chartres ¡Háganlo! y si pueden ¡Repitan!