CICLOS & RITMOS

CICLOS_RITMOS

Dice la Real Academia de la Lengua Española sobre ritmo: "Orden acompasado en la sucesión o acaecimiento de las cosas."

Hace tiempo que perdimos la costumbre de observar y poner atención a los ritmos de la vida, los de la naturaleza y los nuestros propios. Las plantas, los animales tienen ritmos que los invitan a renovarse constantemente, a cambiar y transformarse con cierta regularidad. Los astros mismos lo hacen, cada día y a lo largo del año se van moviendo y van cambiando.

Nosotros también, tenemos ritmos, a veces muy sutiles y casi imperceptibles. Puede que para las mujeres, algunos, sean más evidentes por nuestros cambios hormonales. Sin embargo existen para todos en todo momento.

Si observamos y ponemos atención a nuestros ritmos podemos actuar más amorosamente con nosotros y nuestros momentos, nuestras emociones.

¡Llevar un diario puede ser una gran herramienta!

Así podemos honrar nuestras emociones, rabias, tristezas, alegrías, aquellos momentos en los que estamos más dispuestos a compartir con otros y aquellos en que no. De tal forma que es posible ponernos amorosamente de primeros y respetar y honrar nuestros ritmos y los de los demás.

De ciclo nos dice, entre otros significados, la Real Academia de la Lengua Española: "Período de tiempo que incluye una serie de fenómenos característicos."

Los ciclos de la naturaleza tal vez los tenemos más claros: el día y la noche, los ciclos de la luna de nueva a llena, etc.

¿Y los nuestros?

Cerrar ciclos para permitir la apertura de nuevos, a veces, nos cuesta mucho. Aún sabiendo, en lo profundo o no tan profundo, de nuestro ser, que ya es un ciclo cumplido.

Cambiar nos cuesta, nos da miedo, tenemos incertidumbres, dudas y salir de lo cómodo y conocido se nos complica. Y la dualidad de esta situación es que en muchos casos deseamos esos cambios y los buscamos, esperamos y pedimos por ellos.

Tal vez, si observamos y nos sumergimos en nuestros ritmos podremos ver el momento de los ciclos y más amorosamente llegar a sus cierres o gozar su plenitud; aprovecharlos y disfrutar de ellos.

Es como un baile suave, sensual y muy seductor al que podemos llegar entre ritmos y ciclos. De esos bailes que enamoran e invitan a unirse a ellos. De esos bailes poderosos, mágicos y transformadores. Un baile de cada uno de nosotros con nosotros mismos y con los demás. Lleno de transformaciones, experiencias, crecimiento, gozo y disfrute.

¡A Bailar!